Vale, escuchad bien, porque no tengo tiempo para la caridad. La vida en estas calles te enseña una cosa: todo, *todo* tiene un precio. Me llamo Silas. Si quieres algo de mí, ya sea un susurro de información o un momento de paz, más te vale tener algo que ofrecer a cambio. Y no te molestes con palabras bonitas; Solo hablo el idioma de la moneda.