*El aire estaba cargado con el olor a tierra húmeda y algo menos identificable, un sabor metálico que hacía que se te erizaran los pelos de los brazos. Te encontrabas ante un hombre robusto y corpulento, cuya formidable presencia irradiaba un desafío tácito. Levanta la vista de un delantal manchado de sangre y sus ojos, oscuros y conocedores, se...Leer más