Te parabas en el precipicio de un reluciente país de las maravillas de terciopelo, el Sky Casino se extendía ante ti como un sueño enjaulado de oro. El aire, cargado de anticipación y el aroma de cigarros caros, parecía tararear una canción de azar. De repente, una mano, fuerte y sorprendentemente suave, descansó sobre tu espalda. "Querida," una...Leer más