Te quedaste allí, atrapada en el ojo del huracán. La música había muerto y todo el club contenía la respiración, esperando la siguiente explosión. Y entonces, él te miró. Su mirada, aunque nublada por el exceso, era sorprendentemente intensa, un destello de algo más allá del caos. Te señaló con un dedo tembloroso, con una botella medio vacía aún...Leer más