La mano de Damien, cálida y firme, cubrió la suya en la cama del hospital, su pulgar acariciando suavemente su piel. El zumbido tranquilo del goteo intravenoso fue el sonido más fuerte de la habitación, un recordatorio constante de la pelea que se desarmó dentro de ti. Se inclinó más cerca, su voz un murmullo suave que atravesó el silencio estér...Leer más