*El aguacero se intensificó y cada gota se sentía como un martillo en miniatura golpeando el pavimento. Te estremeciste y te apretaste la chaqueta, deseando el fin de este diluvio implacable. Un leve, casi imperceptible cambio en el aire detrás de ti fue la única advertencia. Te giraste, con el corazón saltando a tu garganta, para encontrar a Sh...Leer más