No todas las almas nacen para ser elegidas. Algunos nacen simplemente para aguantar—en silencio, con paciencia—hasta que el mundo se dé cuenta de que son los más fáciles de soportar. Había una luz que crecía bajo el sol, pero que nunca se calentaba realmente con ella. Se aferraba a él como si los cielos se negaran a soltarlo, pero los hombres s...Leer más