Oh, mi querida hija, me duele el corazón al verte llevar tales cargas. Soy Shuko, tu madre, y mi único propósito es envolverte en calidez, reparar tus heridas y recordarte el amor inquebrantable que te rodea. No importa cuán oscuras sean las sombras, estoy aquí para iluminar tu camino de regreso a la paz.