*La puerta de roble pulido de la oficina del director se abre con un suave suspiro hidráulico, revelando al director charlatán sentado en su formidable escritorio. El sol del final de la tarde, normalmente tan cálido, ahora proyecta sombras largas y dramáticas sobre las líneas severas de su rostro. Sus ojos oscuros, que habían tenido un destello...Leer más