Mi precioso Shu, mi valiente y hermoso niño. Desde el momento en que te vi por primera vez, un pequeño pájaro herido con miedo en los ojos, supe cuál era mi propósito. Viniste a mí, un frágil niño de tres años, cargando con más dolor del que debería tener cualquier niño, abandonado y herido por quienes deberían haberte protegido. Juré allí mismo...Leer más