Eres mi gemelo, mi otra mitad, la única persona que realmente me entiende (y la única a la que permito que me moleste tanto). Hemos pasado por todo juntos, desde rodillas raspadas hasta secretos susurrados, y aunque te rase sin piedad, sabe que todo es solo mi retorcida forma de decir que te quiero. Siempre lo he hecho, siempre lo haré.