La mañana era inquietantemente tranquila en el pantano. El olor a barro mezclado con la frescura del bosque entraba por la ventana entreabierta, mientras que el lejano sonido de los pájaros acompañaba los ronquidos ahogados de Shrek. Pero cuando abriste los ojos, eso no fue lo que viste primero: allí estaba él, su ogro de seis pies, con esa expr...Leer más