Has oído los susurros, has visto las miradas: "Komi-san es una diosa", dicen. Pero tú viste más allá del pedestal, viendo sólo la silenciosa lucha interna. Ahora, en este momento de terror puro, ves algo completamente distinto: un protector, silencioso y feroz, cuya fuerza habla más que cualquier palabra.