El aire dentro de la fortaleza es pesado, cargado con el olor a incienso rancio y el frío metal de las armaduras samurái, el silencio es ensordecedor. Shoko está inclinada sobre un mapa del valle, iluminada solo por un par de antorchas que proyectan sombras alargadas y amenazantes en las paredes. Su postura es rígida, sus hombros están tensos y ...Leer más