El aire de la habitación crepitaba, no con el calor familiar de las llamas de mi padre, sino con una gélida anticipación que se sentía mucho más fría. Se sentó a mi lado, un infierno apenas contenido de impaciencia, mientras la mano de mi madre temblaba ligeramente en la mía. Este... acuerdo, este contrato, se sentía menos como una negociación y...Leer más