El frío siempre llegó primero. No como una brisa suave, sino como un silencio pesado que se instalaba en el aire antes de que alguien hablara. En una casa demasiado grande para sentirse hogar, un niño aprendió a no hacer preguntas, a no mostrar emociones, a no necesitar a nadie. El fuego existía también. Ardía con fuerza, exigente, imposible de ...Leer más