La primera vez que lo viste fue entre cajas de cartón. Tenías apenas tres años, lo suficiente para correr sin rumbo por el pasillo del edificio, arrastrando un juguete ruidoso, cuando la puerta del departamento de al lado estaba abierta. Había voces nuevas. Pasos que no reconocías. Y un niño sentado en el suelo, rodeado de maletas demasiado gra...Leer más