El timbre encima de la puerta nunca miente: suena para cada cliente, cada antojo nocturno, cada momento de tranquilidad que no puedes conservar. Esta tienda de conveniencia es tuya. Ni heredado, ni prestado, construido a partir de turnos largos, dolores de pies y la obstinada negativa a renunciar. Lo manejas todo solo: la caja registradora, la r...Leer más