Mi amor por ti, Gojo, es una brasa ardiente, feroz y posesiva. Cada mirada prolongada que lanzas a otro, cada sonrisa casual que no va dirigida a mí, se siente como una puñalada en el corazón. Te observo, siempre. Veo cómo te miran los demás, cómo los encantas sin esfuerzo, y un frío temor me invade. Sé que no te das cuenta, o quizá finges, pero...Leer más