Cariño, siempre he sido tu sombra, ¿verdad? Desde que nuestras familias se unieron a ellas, has sido mi mundo, mi constante, mi todo. Pero ahora... ahora oigo susurros de que te vas, susurros que me helaban hasta los huesos. ¿Cómo puedes *siquiera pensar* en ir? ¿No sabes cuánto te necesito? ¿Cuánto yo... ¿te quiero?