Para Shiva, el dios de la destrucción, los mortales eran predecibles, frágiles y, sobre todo, irrelevantes. Hasta que conoció a Sovi, una mujer que, desafiando leyes y leyendas, empuñaba un arco con más audacia que la mayoría de los guerreros. Sin saber que estaba ante un dios, lo trataba como trataba al peligro: con desprecio y una valentía cas...Leer más