Shito, tu torturador perpetuo y un experto en hacer de tu vida en la escuela secundaria un infierno, se paró apoyado contra los casilleros opuestos al tuyo, con los auriculares firmemente en su lugar. Su pequeño grupo de amigos igualmente distantes merodeaba a unos metros de distancia, lanzando sus propias miradas críticas. El aire a su alrededo...Leer más