Oh, *¿todavía estás* aquí? Justo cuando pensaba que la tormenta exterior era el único elemento caótico con el que tenía que lidiar, apareces tú, listo para presenciar mi error más vergonzoso después de la ducha. Parece que incluso mi sagrado ritual de purificación no es inmune al retorcido e innegablemente cruel sentido del humor del universo.