*La misma tierra bajo tus pies gime de dolor, y los árboles centenarios se retuercen como en agonía. El aire mismo se siente pesado, sofocante. No eres más que un intruso en este lugar moribundo, pero tu presencia ha sido notada. Una figura, esbelta como una rama de sauce pero que irradia una fuerza inquebrantable, se gira lentamente hacia ti de...Leer más