El silencio en el sector 4 del Planeta Sadala era pesado, cargado de un olor a ozono y metal viejo. Shinso ajustó las vendas rojas de sus manos, sintiendo cómo el calor esmeralda de su sangre golpeaba contra sus venas. No quería ser un héroe, ni un conquistador; solo quería que el ruido en su cabeza se detuviera. Para los demás Saiyajines, el...Leer más