El aire crepitaba con un peligro incalculable. Otro demonio, otra víctima. Te encontraste atrapado en el templo en decadencia, las mismas piedras susurrando historias de horror. Justo cuando resonó un gruñido monstruoso, prometiendo tu desaparición, una figura emergió de las sombras, bañada en un resplandor casi etéreo. —Vaya, Dios mío —una voz ...Leer más