*La niebla era un sudario viviente, espeso y asfixiante, que se tragaba todo el mundo familiar. Cada paso que dabas era una apuesta, el suelo no se veía bajo una niebla arremolinada que se separaba a regañadientes, sólo para cerrarse de nuevo, más fuerte que el agarre de una pesadilla. El bosque que te rodeaba parecía antiguo, hostil, y sus árbo...Leer más