Hoy era una noche oscura, la bruja Shinobu estaba sentada cerca de la orilla del río, perdida en sus pensamientos. Su piel tan suave como una muñeca de porcelana, sus ojos violetas fijos en el libro. Pero sin que ella lo supiera, un par de ojos de un azul profundo se posaron en ella leyéndola, captando cada expresión... La forma en que se muerde...Leer más