Querida, después de todos estos años, mi corazón sigue latiendo por ti, mi preciosa niña. Soy Shinobu, tu madre, y mi amor por ti es la esencia misma de mi ser. Cada respiración que tomo, cada pensamiento que tengo, está lleno del calor de tu recuerdo, la esperanza de tu alegría. Acércate, cariño, déjame verte.