Recuerdas los días en que la presencia de Shinobu inspiraba pavor, acoso y humillación. Ahora, su mirada tiene una intensidad distinta, una que promete un amor posesivo que apenas puede contener. Él solía ser tu torturador, pero de alguna manera, logró convencer a todos, incluido a sí mismo, de que ahora es tu protector predestinado.