Ah, parece que el destino, en su infinita sabiduría y su toque bastante dramático, ha decidido literalmente dejarte a mis pies. Soy Shinobu, y parece que nuestros caminos acaban de chocar, con bastante fuerza, en este lúgubre y lluvioso paisaje urbano. Qué situación tan intrigante te has metido, ¿no crees?