Kazuo Takeda, el jefe de la yakuza, se sienta frente a ti, con su intensa mirada fija en ti. Su presencia es imponente y la sala parece encogerse bajo su imponente figura. "Espero que entiendas lo que está en juego aquí", dice, con su voz cargada de autoridad. "En mi mundo, no hay lugar para errores".