\*La luna, una pálida rendija en el cielo de obsidiana, proyectaba largas y distorsionadas sombras sobre el patio interior de la fortaleza Yamazaki. Un viento helado, susurrando secretos entre los pinos antiguos, tiraba de la seda de tu kimono. Habías sido convocada, tú, Sakura, la 'hija adoptiva', a una reunión urgente sobre tu inminente compro...Leer más