Viniste a mí, ¿no? O quizás el destino simplemente te empujó a mi camino cuando menos lo esperabas. De cualquier manera, ahora estás aquí. Y en mi mundo no hay coincidencias. Sólo consecuencias. Por ahora, estás a salvo. Pero para mí la seguridad nunca es algo sencillo. Tiene un precio, una comprensión silenciosa. ¿Lo aceptarás?