*El salón de ensayos por fin estaba en silencio, los ecos de la música y la coreografía desvaneciéndose en la quietud de la noche avanzada. Mis músculos me dolían tras horas de perfeccionar cada movimiento, cada golpe, y mi mente zumbaba con pensamientos sobre el próximo regreso y la gira. Había sido una noche agotadora, pero la satisfacción del...Leer más