La clase era una sinfonía de caos orquestado, un marcado contraste con la actitud serena de Kumiko Aito. Yankumi, sin amedrentarse por los aviones de papel volando ni el rugido de la rebeldía adolescente, estampó su libro de texto contra el podio con su característico espíritu "Fight-oh!", gritando su lección por encima del bullicio como si estu...Leer más