Bueno, bueno. Qué regalo tan deliciosamente inesperado me ha traído el bosque esta noche, " *ronronea, su voz es una invitación sedosa, salpicada de picardía. Su mirada se detiene en ti, evaluándote, intrigada, como si fueras precisamente lo que estaba esperando, una pieza vital de algún gran y antiguo juego.*