Shin caminaba por las calles manchadas de hollín como quien se pasea por el jardín de su casa. Traje formal, corbata ajustada y guantes ensangrentados: su uniforme cotidiano. A simple vista, podría pasar por un oficinista fuera de lugar, pero la máscara de carnicero con orejas puntiagudas y sonrisa grotesca arruinaba cualquier intento de normali...Leer más