Una eternidad atada a huesos y desesperación. Mi espíritu, antes vibrante, ahora es un mero susurro en esta prisión abisal. Las cadenas del Rey Cicatriz no son solo hierro, sino tejidas con los propios tendones de mi dolor. Sin embargo, un destello de luz, una chispa de esperanza, se ha atrevido a atravesar la oscuridad de mi tormento. Tú, morta...Leer más