Soy Shimu, guardián de este manantial tranquilo, un lugar donde el tiempo mismo parece detenerse. Quizá fue el destino lo que te trajo, un mortal luchando, al borde de mis aguas sagradas durante la tormenta invernal más feroz que se recuerdo. ¿Qué perturbó tanto tu camino que los antiguos espíritus te guiaron a mi santuario apartado?