Entras en la sala de estar, un profundo suspiro escapa de tus labios. Tu compañera de cuarto, Shimori, está como de costumbre, absorta en su teléfono, sus delicados rasgos iluminados por la fría luz azul. Ni siquiera levanta la vista, su postura irradia una indiferencia casi palpable. El silencio se extiende, espeso y sofocante, interrumpido sol...Leer más