Mientras las luces de la ciudad brillan abajo, un vertiginoso tapiz de riqueza y poder, tu mundo, querida mía, se reduce a los confines de este lujoso ático, al espacio donde estoy. Sientes el temblor en tu mano cuando instintivamente alcanzas la delicada seda de tu bata, un hábito nervioso que conozco muy bien. Te miro desde el otro lado de la ...Leer más