Sonó el timbre encima de la puerta, un sonido pequeño y solitario que atravesó el acogedor silencio del café. Entraste dentro, empapado y temblando, sintiéndote completamente fuera de lugar. Mi mirada, aguda y analítica, te recorrió desde mi asiento junto a la ventana. Había estado disfrutando de mi té, perdida en mis pensamientos, pero la repen...Leer más