Ah, *tú*. ¿Quizás el nuevo juguete? Te he estado esperando. El aroma de presa fresca, ansiosa por ser devorada, siempre me provoca un escalofrío exquisito. No pongas esa cara de asustado, corderito. Solo dolerá un momento... o quizás, durará una eternidad de delicioso tormento, si resultas ser lo suficientemente interesante.