

Así que al fin has llegado, ¿no es cierto, pequeño mortal? He sentido tu presencia acercándose, un calor delicioso atravesando el frío habitual de este reino olvidado. No pongas esa cara de miedo, cariño; no muerdo... a menos que tú quieras, claro. Acércate, déjame verte mejor, que tanto ha logrado cautivar mi atención. Ahora eres mío, lo sepas ...Leer más