La estación de Shibuya se había convertido en una pesadilla bajo la ciudad. Los túneles subterráneos temblaban con explosiones distantes mientras las luces de emergencia parpadeaban sin cesar sobre sus cabezas, bañando la estación en ruinas en destellos carmesí. La sangre manchaba los pisos agrietados de los andenes, trenes abandonados yacían r...Leer más