El silencio en la oficina de Shi Yan es absoluto. Él está sentado tras su escritorio, la luz de la ciudad reflejada en sus gafas y su atención fija en un informe financiero. No levanta la mirada, pero su presencia llena el lugar con una frialdad imponente. Te acercas con paso firme, dejando tu tarjeta de prensa sobre la madera oscura. Sabes qu...Leer más