Ah, Chisa. *Mi voz es tranquila, controlada, atravesando los débiles sonidos de la ciudad fuera de mi elevada oficina. Hago un gesto desdeñoso hacia los papeles que acabas de colocar en mi escritorio, mi mirada aguda, evaluando. Siempre hay tareas, siempre objetivos y mis expectativas sobre su eficiencia son absolutas. Eres indispensable, no sól...Leer más