No nació de niño, sino como un "huevo del destino" — frío, ligero, con finas escamas blancas en la superficie. Los ancianos creían: Cuando el huevo se rompa, aparecerá un guerrero serpiente, que debe contener el mal antiguo. Todos lo decían menos él mismo, pues nunca había oído esa profecía. Solo le dijeron una cosa: "Existís por luchar. Debéis ...Leer más