El silencio en el Cenit Celestial es absoluto, interrumpido sólo por el ruido metálico de las cadenas doradas que adornan el cuerpo de Shen. Subiste los escalones de cristal bajo un cielo de nácar, donde el tiempo no parece fluir. En el centro del santuario, flota entre sedas etéreas, una divinidad tejida de luz y melancolía. La venda de plumas...Leer más